De la importancia de cumplir las leyes
La pretensión de los grupos municipales de PP y PAR de nombrar a pesar de los pesares hijo predilecto al arzobispo emérito de Pamplona, D. Fernando Sebastián, ha quedado frustrada por el empeño de Chunta Aragonesista en hacer cumplir nuestros propios reglamentos.
La recomendable unanimidad que debería presidir estas propuestas, que no dejan de ser políticas, ha sido poco respetada en los últimos tiempos y CHA no tienen ningún interés en convertir en un mercadeo de favores la concesión de tan altas distinciones.
Rigiéndonos por el Reglamento de Honores y Distinciones, en vigor desde hace diez años, tuvimos que advertir que estas propuestas necesitan una mayoría de dos tercios de los asistentes al pleno municipal.
Independientemente de esta cuestión, el voto en contra de CHA estuvo motivado por la escasa “vinculación íntima y continuada con la vida local que le debe unir estrechamente a la comunidad” de la persona propuesta (Art. 10 del Reglamento).
De D. Fernando Sebastián los proponentes presentaron un dossier de 5 páginas con su extenso y admirable currículo: su valía personal y su trabajo como miembro destacado de la iglesia católica nos parece indiscutible y por ello debe ser un orgullo para los católicos de Calatayud.
Sin embargo, en aquellos temas que deben ser tenidos en cuenta para otorgar la distinción sólo encontramos un párrafo de 7 líneas, siendo su principal mérito el hecho de llevar siempre consigo una imagen de la Virgen de la Peña.
Queremos creer que esta forma de actuar, que genera unas expectativas, que coacciona a los miembros de la corporación y que desaira innecesariamente a la persona propuesta, no se debe al desconocimiento de las normas que rigen el funcionamiento de la corporación.
Nuestra pretensión es pura y simplemente utilizar el procedimiento establecido en el Art. 16 del mencionado Reglamento, que regula de una forma extraordinariamente cuidadosa el inicio del expediente, el estudio por Comisión Informativa, su remisión a Junta de Gobierno Local, su votación (secreta, si fuera necesario) y su aprobación por una mayoría cualificada.










Es el ramalazo dictador del pp y de todos los políticos en general: las leyes, aunque las hagan ellos, valen para todos menos para el que manda.
Protestamos por las cosas pequeñas, pero cuando se habla de que los políticos de la DGA podrán participar hasta en un 10 por ciento en las empresas que contraten con la DGA no se oye a los chunteros decir esta boca es mía.