Desde que tengo uso de razón, según mi modesta opinión, los aragoneses hemos sido un país ninguneado y menospreciado dentro del Estado.
El peso de nuestra historia y de la geografía de nuestro territorio, de nuestra cultura, lo han diluído en favor de los intereses económicos de otras Comunidades. Aquí nos han dejado en medio de todos agonizando, casi abandonados.
De vez en cuando, tal vez por vergüenza, nos lanzan un trozo pan para que no muramos. Menos mal que estamos en medio, que tienen que pasar por aquí para moverse, no me quiero imaginar en otra situación.
¿Hablaríamos de la autovía Mudéjar si no acabase en Valencia? ¿Del AVE si no comunicase Madrid y Barcelona, de la autopista si no fuese de Cataluña al País Vasco?
Vedlo. ¿Qué ocurre con el resto de infraestructuras? Llas de comunicación interior o en las que el interés económico es secundario.
Que en general las comunicaciones son nefastas: Carreteras secundarias infumables, ferrocarriles abandonados y los que funcionan como el que baja a Teruel, penosos. Ni siquiera las lanzaderas a Huesca funcionan correctamente y del Canfranero…
¿Que sería de Aragón sin sus gentes? Ahora estamos contenticos por que nos han dado la piruleta de la Expo, estuvo bien mientras duró pero lo importante es lo que ha dejado: Unos accesos y una infraestructura que eran necesarios para una ciudad como Zaragoza y que en cualquier otra ciudad del Levante, del Norte o del Sur del Estado se han realizado hace 20 años.
Bien ha estado lo de la Expo pero también ha dejado a un Ayuntamiento exhausto económicamente y acabado el evento se vuelven a olvidar. Realmente no pintamos nada, somos poquicos aunque abultemos mucho. Al presidente Iglesias no le hacen ni caso, aunque él tampoco haga nada para remediarlo, bajándose los pantalones a la menor oportunidad y claudicando a la voluntad central. Así nos va en los Presupuestos Generales previstos para el 2009, con los bienes de la franja, con el trasvase, con nuestra cultura, etc..
Dormimos entre un gran país como es el catalán, mal que nos pese y unos pueblos como Navarros y Vascos. Ellos han cogido los mejores lugares para descansar y no nos dejan ni darnos la vuelta. Situación fomentada por la política centralista desplegada por el Sr. Zapatero y su gobierno. Estos señores no nos consideran verdadero pueblo.
No somos históricos ni tenemos derecho a ser una Autonomía de primera clase y lo que es peor sus acólitos aragoneses reverencian sus palabras y acatan sin rechistar las directivas de Madrid. He aquí que al Sr. Belloch, alcalde de Zaragoza y turolense porque lo pone en su DNI se le ocurre colocar un banderón de España en la Plaza de Aragón. De entrada, ya choca. Pero es que además lo coloca a la espalda del monumento al Justicia de Aragón, Don Juan de Lanuza. A la pobre estatua se le escapan hilillos de sangre por debajo del respaldo y a mí como aragonés se me inflan los ganglios del coraje y la vergüenza. Pero esto sólo puede pasar aquí.
Señores que al otro lado del Paseo Independencia tienen la Plaza de España, que no es que sea muy agradable aguantar una imposición centralista, pero…, la realidad política actual es que dependemos de Madrid en muchos aspectos sociales y económicos. Por respeto se podría soportar a mi modesto entender una bandera de España en la Plaza de España. Si bien, podría ser más modesta que la actual, que no hacen falta tantos metros de tela para soplarnos los mocos, por mucho que sople el cierzo.
Todo sea por machacar cualquier sentimiento aragonesista y producir burla de los símbolos propios, eso sí con la palmadita y la sonrisa vulcaniana del Sr. Zapatero susurrando: ¡Qué majo eres Juan Alberto! Pero a pedir, ¡A la puerta del Pilar! En una palabra que seremos los zaragozanos quienes además de afrentados, tendremos que proveer las arcas municipales. Más les valía en preocuparse y trabajar por esta tierra y dejar de colgarse medallas de la Expo, que deben de pesar mucho pues les hacen sino agachar la cabeza.
Dicen que cuando el diablo no tiene nada que hacer con el rabo mata moscas. Cuánto poco tendrán que hacer y cuánto miedo tienen. Será a perder el sillón. porque ven fantasmas por todos lados. Ahora ven racismo en el deporte, mire Usted. Al pobre Huesca me le hacen quitar la camiseta con la Cruz de San Jorge. Cruz de San Jorge que es el emblema más antiguo y específico que Aragón ha tenido en su historia, que fue su escudo más antiguo junto con la Cruz de don Iñigo Arista, añadiéndose en el siglo XII las barras de Aragón y posteriormente en el XV el árbol con la Cruz del Sobrarbe.
Ya el pusilánime Marcelino se inquietó por las cabezas de los moros que se recogen en el tercer cuartel del escudo junto con la Cruz de San Jorge, por las molestias que pudiese crear en la comunidad de origen musulmán y retiró el Escudo de Aragón de las Cortes Aragonesas. Levantó la caza de brujas que ha acabado con esta cortina de humo que es la negativa a que el Huesca luzca el símbolo de Aragón en su camiseta. Emblema ligado estrechamente a esa ciudad a raíz de la batalla de Alcoraz y la leyenda de San Jorge.
Claro, después nos quedamos tan tranquilos y soportamos la humillación, porque en Aragón nos lo comemos todo. Cruz que lucen en clubes como el Barcelona o el Milán sin rubor, o cruz de Santiago que luce el Celta o lo que es ya para llorar, una camiseta casi similar luce el Sevilla en la Champions. A ver quien les dice nada. Como me recuerdan a los abusones escolares, en este caso los del Huesca y… por qué no, el resto de aragoneses somos el pobre niño al que le llueven las collejas.
Pero claro estos mismos señores no ven las injusticias salariales, las condiciones de seguridad en el trabajo, los despidos masivos de inmigrantes excusados en la crisis, los problemas de integración, las deficientes condiciones de vida de muchos de ellos que se han jugado la vida cruzando África para volvérsela a jugar en una patera de incierto destino. Todos los problemas de los inmigrantes se solucionan con una camiseta, tan pobrecicos de mente son que no les da para más.
Los problemas de países como Mauritana, Senegal, Congo o Chad no existen. Nada existe si pueden salir por la tele o en el periódico con el asunto de la camiseta de un pequeño equipo de fútbol. Mientras dejarán que el señor Ynestrillas arengue a sus huestes y se permita el lujo de difundir sus aberraciones ideológicas en un lugar santo y seña de la cultura como la Biblioteca de Aragón. Eso sólo da para la esquina de un periódico y se olvida en dos días. No interesa defenderse de quienes golpean, apedrean o queman a los sin techo en los cajeros. La educación les es secundaria, para qué se van a molestar.
Me pregunto, ¿Leerán algo que no sea el Heraldo de Aragón?, no lo creo sino se hubiesen enterado de las deficiencias educacionales que proporcionan los libros de texto de nuestros niños, del preocupante bajo nivel cultural entre la juventud, del olvido de nuestra historia y de nuestras costumbres, del abrazo de lo ajeno como dogma.
Ahora entiendo a Unamuno cuando dijo “Que inventen ellos”. Debió pensar en un señor que hoy en día asistiría a un seminario de estos que reciben subvenciones autonómicas para dilucidar finalmente que las balas no son peligrosas, que lo peligroso es a la velocidad con que van y que este señor sería asesor de algún consejero o de la presidencia cobrando unos miles de eurakos por ver el tráfico desde la ventana de su despacho. Y todo se resume en como diría mi abuela “Pintamos menos que Pichorras en Pastriz” y la situación se agrava y deteriora políticamente cada vez más. Hoy ya solo me pone los pelos como escarpias oír al Abuelo, a la Ronda o a Petisme y … es que casi no hay más.
Todos felices que en el 2014 habrá Exposición Floral en Zaragoza, aunque no tenga financiación asegurada, o construirán Gran Escala ¿Qué nos costará? ¿Volver a perder otro pedazo de dignidad? Espero que no. He expuesto unas ideas personales, que quede claro, estoy abierto a que me convenzáis de que no son correctas.
Termino volviendo a citar a Unamuno, “Venceréis pero no convenceréis”. El lo dijo a los sublevados de 1936 poco antes de morir, yo espero vivir un poquico más y se lo digo a todos los que ahora agachan la cabeza al pasar por la Plaza Aragón.
José Manuel Martínez Lasa









