La accesibilidad no es únicamente para las personas que van en silla de ruedas.
La accesibilidad es para todos: las personas mayores, los ciegos, la mamá y el papá que van con el carrito del niño pequeño (y la cartera del mayor y las bolsas de la compra), el repartidor que tiene que traernos un objeto voluminoso, el cartero…
Cuando pasamos por la calle, si miramos a nuestro alrededor, veremos a cantidad de personas con dificultades para caminar y cruzar por las calles de Calatayud.
¿No se nos cae el alma a los pies cuando vemos a una mujer mayor empujar una silla de ruedas, realizando un gran esfuerzo para cruzar casi cualquier calle? ¿O ese matrimonio de ancianos, apoyándose malamente el uno en el otro para no tropezar o caerse?
¿Y no se nos cae la cara de vergüenza al ver que nuestros discapacitados tienen que circular por la calzada, a veces grandes trayectos, porque no hay rampas que les permitan subir a las aceras (muchas de las cuales tienen bordillos altísimos)?
La mayoría de los bilbilitanos respondería que sí a estas preguntas.
Los políticos que hemos puesto al frente del Ayuntamiento (PSOE, PAR) está claro cómo responden:











