Cuando vamos a entrar en el último trimestre de este 2009 y se nos mantiene la crisis con la misma fortaleza que el día que fue negada por el presidente Zapatero, en el Congreso de los Diputados españoles se han aprobado los Presupuestos Generales para el ejercicio 2010.
Presupuestos aprobados con el voto de las señorías del Grupo Socialista, Coalición Canaria y PNV. El resto de los grupos se ha opuesto. Tanto desde escaños de izquierda como de la derecha se han criticado y descalificado dichos presupuestos.
Y raro es escuchar análisis y propuestas similares desde tan divergentes posiciones políticas.
Del debate poco que más el cruce de cuchillos a la yugular de la ministra Salgado y el diputado Rajoy. Pocas soluciones que la mera oposición a los mismos por nefastos e ineficaces.
Sólo cabe destacar una coincidencia de la oposición, la necesidad de un giro económico social, con propuestas a medio y largo plazo, evitar las soluciones “ad hoc” y sobre todo un nuevo gobernante de la nave estatal o al menos que se le examine en las urnas.
Sólo esta posibilidad generaría expectativas económicas y de inversión que actualmente no existen con la política estancada y cortoplacista que este ejecutivo lleva a cabo en la actualidad. Lo cierto es que ni unos presentan soluciones ni los otros en sus enmiendas y intervenciones las proponen.
El debate se limita a defender por unos unas pretendidas salidas a la crisis y a un ataque a las mismas desde las filas de la oposición. Sólo se discute sobre las propuestas del gobierno que ya se han visto han resultado harto ineficaces hasta la fecha. Parchear continuamente sin un plan, al menos a medio plazo, es inoperante e improductivo. No se proponen otro tipo de salidas.
Tan es así, que tanto desde los sectores de la teoría económica como es el caso de muchos catedráticos de economía como desde la práctica diaria con asociaciones de economistas proponen la prórroga de los presupuestos del 2009, antes que ejecutar los Presupuestos aprobados para el 2010.
En lo que debería preocuparnos más, las asignaciones a Aragón, todavía la situación empeora. Se reducen drásticamente las partidas para infraestructuras, más de un 20% con respecto al 2009, que ya de por si había sido muy inferior al 2008 (fin de la Expo).
Somos una región poco poblada y con muchos municipios de escasa población y la pretendida prórroga del Plan E tendrá por los sectores a que se dedica, a mi juicio, una repercusión favorable muy inferior a la que a tenido el Plan E inicial. Solo los grandes municipios (media docena) podrán obtener una parcela de esos 200.000 puestos de trabajo prometidos con la citada prórroga (me parto de risa). En el 75% del territorio aragonés (municipios de menos de 500 habitantes) apenas tendrá incidencia
La subida del IVA tampoco va a favorecer este territorio, todo lo contrario.
Con una GM convulsa y apenas una docena de grandes empresas, el 90 % de los trabajadores lo hacen en las pymes o son autónomos y la subida del IVA va a suponer una rémora para estas empresas, sumidas la mayoría en el desfase económico de tener que pagar sin poder cobrar y sin financiación para el descuento de sus efectos comerciales.
Si a todo esto, se suma las disminuciones en las partidas de investigación (I+D), educación, sanidad, ayudas a la contratación, subvenciones para la creación de empresas, perdidas de compensaciones por servidumbres militares, la ausencia de una reforma laboral, la próxima desaparición de las ayudas de la PAC (reducidas año a año), la carestía de medios para adquirir vivienda pese al gran número de vivienda construida existente sin ocupar (mucha en manos de los bancos convertidos en inmobiliarias) y la creciente cifra de sin techo y sin medios económicos para vivir, la situación se me antoja cruda para el año 2010.
Año 2010 que debería sacarnos de la crisis y que debido a los remedios gubernamentales propuestos en los Presupuestos y a la posición de los grandes actores económicos nos hará permanecer un año más en el solar de la crisis.
José Manuel Martínez









